A Tati

 

    A Tati
    Son las cuatro Tatita, y hace frío esta tarde escondida, que cruza cañaverales . El recuerdo me viene lejano, al mirar la soledad de tu cuarto, ajado en lecturas matinales.
    Y me digo es por tu llanto inicial, que en una tibia carta, tu madre María Reina me contó sin querer. Sé pequeña esmeralda que admiras el pasto andino y el campo cholo, acompañado del pelaje tierno y gracioso de los animales alegres de las punas.
    Aunque tus cristales de tristeza sepan a regreso, tendrás que beber como bebió tu madre, el vino difícil de la vida con sus hileras sin fin.
    Pido a Dios que en esta ausencia de agonía, te siga iluminando y acostumbres a trajinar en las quebradas silvestres, junto al canto de los pájaros oriundos y a las palabras sabias de tu abuela Castorina.( Casa de Familia, Huaraz 2005, poemario auspiciado por Segundo Antonio Castro Garcia ).

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