EL PROCESO Y AMOR del escritor Lic. Juan Castro García

 


La promesa y otros relatos (Papel de Viento, 95 pp. Trujillo 2026) de Guillermo Salvador Saldarriaga, se aboca al inicio, madurez, consagración y al amor del escritor.

En el primer relato, La Promesa, el personaje principal omnisciente en primera persona (yo), muestra firmeza y libre decisión para convertirse en escritor, “… así tuviera que pagar un precio muy alto, así tuviera que arriesgar mi propia vida para conseguirlo…”.  (pág. 23). Además, tenía el consentimiento y respaldo de la dama a quien le tenía mucho afecto. – Lo serás -me dijo Mamá Cielo, acariciando mi frente (pág. 22).

Esta libre determinación solidificaba su objetivo superior, por lo que Jamás le preocupó los prejuicios y perjuicios de los demás, para cumplir sus metas …” había tomado como un acto muy delirante, y acaso, muy rebelde y desafiante por parte de mi persona” … (ibidem).

Y el comienzo, como en toda disciplina, es difícil; nuestro personaje, sin desanimarse escribía no más de seis líneas, por más de treinta veces; pero los escritos terminaban como pelotas pequeñas y blanquecinas en el fondo de la papelera, entre el desvelo y el nacimiento del alba. Su decepción lo llevó a la cama a llorar.

En la noche siguiente, reinició la labor con la misma mala suerte pese a insistir no alcanzó algo positivo; no funcionó ni el estímulo del café. Y sólo concluyó en la frase del comienzo …” el bendito escritor que no escribía nada” (pág. 25).

Y frente a la página en blanco, nada garantiza, que cristalices una historia bonita, original o impactante. Debemos entenderlo como una invitación y pensar que la primera versión nunca es la definitiva, sino que está sujeta a correcciones posteriores, hasta tener la certeza del hallazgo final. Después de varias veces pulida y atesorada, sientes que ya está para publicar, someterlo al juicio del lector y de los críticos.

José Donoso (1924-1996), destacado escritor chileno, figura clave del Boom Latinoamericano, habla de “la seca literaria”, pasan un buen tiempo sin pergeñar una palabra ante la página en blanco. Vivió una intensa "seca literaria" o bloqueo creativo durante la larga gestación de su obra maestra, El obsceno pájaro de la noche (1970).

Al inicio le continúa la fortaleza, la cimentación, la cohesión mentalizada en la lectura y adquisición de textos, y así lo entendía el interesado, por eso “Casi todo el dinero que me proporcionaban tíos y padrinos, al igual que Mamá Cielo, lo invertía en adquirir libros, que poco a poco iban llenando los anaqueles de mi habitación… “(pág. 24).

Y eran buenos autores de poesía como Gustavo Adolfo Becquer, Rubén Darío, Pablo Neruda (1904-1973), uno de los más influyentes del siglo XX. Nobel de Literatura en 1971; Gabriela Mistral; y de narrativa: Ernest Hemingway, William Faulkner, Herman Hesse, José Saramago, entre otros.

Consabido es que en el proceso de formación y consolidación, requiere de intensas lecturas, siempre debe estar leyendo; cada nuevo día es un despertar diferente para la imaginación y definición de personajes.

En este trance de las mil vidas que lleva adelante el escritor, le llega la madurez y siente una gran necesidad de difundir sus inspiraciones, de hacerse conocido, ser parte de la cultura del reconocimiento. Y cuenta los días para que el diario del medio saque a luz sus colaboraciones en forma de inventiva, opinión o ensayo.

Luego de muchas correcciones y grandes batallas contra la noche y el sueño, concluyó una creación, retomada después de mucho tiempo y sesudamente elaborada, incluyendo la alegría hasta el llanto; cumplió las exigencias del periódico y conforme a lo ofrecido, simplemente esperaba la publicación.

Y fue la voz del docente universitario, que aleccionó con el artículo, y una palabra amiga refiriéndose al autor como famoso y quien no adquirió la publicación en el propio día por temor e indiferencia, o casi desesperanza. Pero al recibir el suplemento, experimentó un gozo espiritual sin par.

Veamos: “… Lo recibí y hallé mi texto a toda página. Ver mi nombre allí era algo mágico, casi como un sueño. Era la primera vez que me ocurría. No sé si estuve a punto de llorar o gritar en ese instante (…). Algo en mí empezaba a llenarse, suprimiendo los vacíos y tristezas en que me hallaba sumido varios días …” (pág. 47).

Luego de su estadía becada en Latinoamérica y Europa, en un mundo de sacrificio y lucha, regresa a su país, después de cinco años; lo hace ya consagrado: …” esta vez para presentar mi novela, que había sido glorificada en España, de un momento a otro, con un jugoso premio y traducida allá en Europa a varias lenguas, concederme otro premio y responder a las preguntas de la crítica especializada … “(pág. 29). Por lo que se sintió lleno de orgullo y casi un Dios.

Esta valoración, asimismo, se encuadra en “Debía terminar de una vez por todas unos cuentos y mandarlos a mi agente a Madrid” (idem).

 

EL AMOR ACOGEDOR

El amor es un sentimiento de afecto y apego a una persona. Es la atracción física y el deseo de bienestar mutuo. En el libro está presente en diversas circunstancias o variadas situaciones. Veamos:

1-    MARIELA, quien seguía estudios superiores y amante de las letras, nuestro personaje principal tuvo “unos breves amoríos con Mariela, estudiante de ciencias de la comunicación, a quien había conocido en la misma universidad, me llevaron a interesarme por la narrativa, principalmente por la novela. (pág. 24).

2-    FERNANDA, después de mucho tiempo vio a Fernanda “luego fue una hilera de sollozos, que sólo terminó cuando ambos nos dimos un beso (…) el inicio de una historia: la historia de amor entre Fernanda y yo (pág. 32),

3-    EVA, la mujer era delgada de cabellos lacios que llegaba a la cintura, “en unos segundos me di cuenta de que tenía a Eva pegada en mi pecho (…) era como un bálsamo que atenuaba en un instante las complejidades de la condición humana (pág. 38).

4-    ARIADNA, comparte con ella la felicidad de una narración en un medio escrito local, “en ese momento yo estaba junto a Ardiana, que se había quitado los lentes y jugueteaba con mis dedos; yo también jugueteaba con los suyos (…) como una clara demostración de lo que en verdad ambos sentíamos (pág. 46)

5-    ESTELA, tenía una voz cantarina que avivaban los sentidos, “nos abrazamos (…) nuestras manos estuvieron enlazadas con una fuerza que hasta hoy no olvido (pág. 74)

6-    DANIELA, la conoce en una reunión social de trabajo, sintonizando de manera mutua, “se acercó más y con sus brazos cálidos me cubrió -como varias veces lo había hecho en medio de las estaciones sombrías (pág. 81).

La Promesa y otros relatos (Papel de Viento Editores, 95 pp. Trujillo 2026), de Guillermo Salvador Saldarriaga, contribuye con un tema de autorrealización en las letras liberteñas y expresa una voz que progresará con el tiempo, de acuerdo con los sueños y sentimiento, mencionado por el autor.

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