JOSÉ MARÍA ARGUEDAS,
adverso a las ideas socialistas
Luis Fernando Cueto
(1964, Chimbote, Ancash, Perú) mediante la biografía novelada Los Ojos
del Cielo (Banco Central de Reserva del Perú, Lima 2026) presenta al
símbolo cultural José María Arguedas ( 1911-1969), afecto a la conquista romántica, entre otros
lances, con La cantante vernacular La Payita.
También, adverso a
las ideas socialistas; a su deceso leemos el siguiente párrafo …” pero ya los
izquierdistas se habían apoderado de tus restos y de tu legado. No lo podía
creer. Si supieran lo que pensabas de ellos, me decía. Si supieran que tu nunca
perteneciste al Partido y me prohibiste que hiciera vida partidaria y visitara
a los camaradas en las cárceles, qué ganas yendo a ver a esos apestosos
comunistas, me decías…” (pág. 272).
La historia es
contada por su esposa Celia Bustamante, quien pasó 27 años junto a José María. Y
se propuso dimensionar a un autor provinciano para su reconocimiento local y
extranjero; ella tipiaba sus textos y Manuel Jimeno Moreno (1913-1993), imponía
la construcción gramatical. Fue profesor y escritor, recordado por que decía
que, en hondo el poeta siempre debe decir la verdad.
El texto ha merecido
cerca de diez años de investigación, para conocer en forma novelada un aspecto
no considerado por otros autores del autor de Agua. Por ello su lenguaje es
transparente, cautivante e invita a continuar la lectura.
El crítico literario
y docente universitario laredino, Segundo Castro García, a quien está dedicado
Los Ojos del Cielo, refiere que… “La narrativa de José María Arguedas
(1911-1969) ha sido enfocada permanentemente desde el conflicto económico y
social. Referencias y luchas sobre terratenientes poderosos y opresivos que
subyugan a indios o lacayos pobres y lastimeros es lo que se observa en los
estudios acerca de tal autor; pero también se aborda con miradas míticas y del
lenjuaje …(pág 101, Arguedas Centenario… , Lima 2011)
Luis Fernando Cueto
nos transporta de sus escritos cautivantes, sensibles y apasionantes ha este
relato, que hace pensar en la biografía real de los humanos, quizá hasta desmitificar
las alturas y apreciar al ser de carne y hueso, a la persona cotidiana, que
sufre y ama como todo buen mortal.

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