Un fantasma en Laredo llamado “Biblioteca José Watanabe Varas”
Un fantasma en Laredo llamado “Biblioteca José
Watanabe Varas”
Sé que muchos laredinos recuerdan haber pasado días inolvidables en lo que fue la llamada Biblioteca Cooperativa. En ella se reunían los jóvenes de entonces, pues allí se albergaba textos de diversas especialidades, incluyendo, claro está, la literatura. Sin embargo, cuando se asentó en Laredo la nueva estructura económica de la Empresa Manuelita, aquella riqueza cultural acumulada a lo largo de los años se dispersó para que en ella funcionara la que fue bautizada como la Biblioteca José Watanabe Varas, nombre del consagrado poeta, que nació en este pueblo, y cuyo espacio mítico le sirvió para construir gran parte de su poesía.
Pero una biblioteca no es un espacio donde se acondicionan libros para que
quienes tengan ganas de entretenerse, se den una vuelta por allí. Es mucho más.
Aunque hubo un tiempo en que la biblioteca cobró sentido al abrirse a espacios
libres del distrito (parques y plazuelas), sobre todo con obras de literatura
infantil. Pero, sin autoridades que avalen y sustenten un real proyecto
cultural en favor del libro y la lectura, este espacio degeneró en un lugar al
cual asistían los ciudadanos, sobre todo, con el afán de acceder al servicio de
internet, gratuitamente. Y hoy es un fantasma.
Y tal vez habrá algunos que después de leer los párrafos precedentes se han
preguntado ¿para qué una biblioteca, si los jóvenes ya no leen?, lo cual no es del
todo cierto, pues junto a la interesante producción de obras literarias en
nuestra región, está la difusión del libro y la lectura no solo en Trujillo,
sino también en otros espacios geográficos de La Libertad, con maestros, escritores
y promotores culturales que nada tienen que ver con el poder político.
Qué importante sería en estos tiempos complicados reavivar en los niños de
Laredo el cariño por los libros, empezando por la implementación de una Sala de
Literatura Infantil, por todo lo que la lectura puede prodigar al ser humano. Y
cuando hablamos de implementarla no pensemos en amplios espacios abarrotados de
libros, no, pues no son las dimensiones de un lugar lo que haría una excelente
biblioteca, sino la claridad de los objetivos respecto a la difusión de la
literatura. Tengamos en cuenta que esta
no solo entretiene, sino que, además, propicia el goce estético y el diálogo
sobre nuestra condición de ser peruanos.
Considero que los laredinos debemos apostar por la implementación de una
Sala de Literatura Infantil, como una forma de ir recuperando espacios negados
en los últimos años a la cultura. Y, aunque José Watanabe ya ocupa un lugar
dentro de la literatura peruana, sería importante mantener su nombre en la
memoria de las nuevas generaciones promoviendo desde las escuelas la lectura de
sus obras, pues no creo que haya mejor homenaje para un escritor que niños y
maestros de su tierra natal, lean su obra.
Gerson Ramírez
14 de octubre de 2026

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